“La casa de papel” – El atraco olvidable

Acabo de ver a “La casa de papel” de Netflix. No voy a entrar en quien produjo la serie exactamente porque eso no es lo mío así que vamos ya al lío.

 

Lo primero que noté fue el título de la serie – “La casa de papel” y su título inglés “Money Heist”. “La casa de papel” invita a una reflexión porque tiene varios significados. No se trata solo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (donde todo ocurre) sino también puede significar que no es algo duradero y se puede desmoronar en cualquier momento. Puede significar que hasta un plan perfecto tiene sus fallos. Sin embargo, “Money Heist” significa solo eso – un atraco. Allí no tenemos ni reflexiones ni significados ni interpretaciones. Es un atraco y punto. Ya lo he visto con otras series, pelis y libros que se vulgarizan y simplifican cuando se traduzcan en inglés. Buen ejemplo también es otra serie española que podemos ver en Netflix – “Vis a vis” que está traducida como “Locked up”. ¿Bastante vulgar, no?

 

A “La casa de papel” (LCDP desde ahora en adelante) me han recomendado mucha gente y nunca la he visto hasta ahora. Miento… He tratado de verla hace dos años, he visto la mitad del primer capítulo y la dejé de ver. ¿Por qué? No sé, no me gustó. Esta vez la he dado otra oportunidad y la he visto entera. ¿Me he convertido en el fan de la serie? No, pero tampoco me parece mala. Es interesante pero nada más.

 

La trama no es nada espectacular. De hecho, la hemos visto un montón de veces, pero claro, eso no significa que no pueda ser buena y diferente. Está normal y poco diferente. Eso sí, no puedes parar de verla hasta que la acabes pero eso todavía no quiere decir que sea buena.

 

Los personajes son regulares, pero tampoco he esperado unos extraterrestres. El problema es que aunque los personajes están viviendo los altibajos emocionales día tras día, en realidad no se ve ningún cambio ni en su comportamiento ni en su forma de pensar. Todo sigue igual. Y cuando se acaba un ataque de pánico todo vuelve a la normalidad. No solo que no hay cambio, porque el cambio no es imprescindible, sino que los personajes tienen poca complejidad. No son profundos. Son como de papel… Allí solo para contar la historia.

 

El personaje más profundo y misterioso es el Profesor. Se parece un poco a Gonzalo de Montalvo aka Águila roja, aunque se ve que no se siente cómodo en su propia piel. Con los pasos de los capítulos hemos descubierto un poco de su historia personal y los razones que le han empujado a organizar este atraco. Y como su apodo indica, es un tipo que se ha pasado toda su vida estudiando y planificando el atraco. Es un plan milimétrico. Y él es un genio pero bastante raro en temas de las relaciones personales. Es como si nunca tuviera chicha (que también es posible). Es obsesivo y manipulador, pero no es mala gente. De hecho, ninguno de los atracadores es mala gente. Berlín es controlador, eso sí, pero padece de las mismas traumas y obsesiones como el Profesor, que además es su hermano. En un artículo sobre LCDP he leído que el descubrimiento de que son hermanos vino como un shock, pero la verdad es que ya lo hemos pillado en la primera parte durante esa última cena cuando estaban cantando “Bella Ciao”.

 

Eso de la”Bella Ciao” me lleva a un otro punto de la serie – la canción es antifascista y aunque han tratado de contarnos que los atracadores comparten los valores socialistas/comunistas, lo único que hemos visto es que han hecho es atraco por su propio beneficio… En el principio tal como en el final de la serie, el Profesor ha profesado que ellos son los Robin Hoods modernos. ¿Qué Robín Hood? ¿Robar a los ricos para quedarse con el dinero? Eso no es Robin Hood, eso se llama ladrón. Eso sí, técnicamente no han robado a nadie porque han imprimido su propio dinero, pero aún así… no lo han compartido con nadie. Eso no les convierte en Robin Hoods.

 

A mí no me a molestado que el final no supimos qué pasó con los atracadores. Si Tokio y Río están juntos, si Nairobi ha ido a buscar a su hijo, qué ha pasado con Denver y Mónica. De alguna manera eso me parece más real de saber absolutamente todo de los personajes y sus destinos después de la serie. Si lo supiéramos todo, no pensaríamos sobre la serie mucho después de su final, que es lo que pasó con “Breaking Bad”.

 

La inspectora es un personaje regular, que desde el principio ya sabíamos que se iba a enrollar con el Profesor. Es inteligente, trabajadora y ha sido maltratada por su ex. La policía es su vida y cuando por fin encuentra a un hombre bueno, Salva, que la cuida y la quiere, resulta ser el infame Profesor. Y eso ya es cliché como muchas cosas en esta serie.¿Quien se iba a imaginar que la inspectora se iba a enamorar del Profesor? Pues, todos… Lo mismo es cierto de Tokio y Río, Denver y Mónica.

 

Al final y al cabo, esta serie es interesante, atractiva y definitivamente la recomiendo. No es la mejor serie que vais a ver, pero tampoco es la peor. Es satisfactoria y no digo yo que algunos de vosotros no se van a convertir en su fans.

 

Dijeron que vamos a tener a la tercera temporada y así nos vamos a esperar a ver que tal les sale.

 

¿Qué opinaís de “La casa de papel”?

 

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